Su historia
SANTA MARÍA DE LA VICTORIA, FRONTERA, CENTLA
La villa de Santa María de la Victoria, villa de Tabasco, villa de Nuestra Señora de la Victoria, o simplemente La Victoria, es considerado como el primer asentamiento español en el siglo XVI en el territorio de Tabasco; dicha población dura muy poco como asentamiento español, pues tan sólo permanece desde el año en que se considera su fundación en 1525 hasta 1641 en que se comienzan a trasladar familias españolas e indígenas a un nuevo territorio. Esta fundación colonial ha conservado en la memoria histórica tabasqueña desde el siglo XVII hasta nuestro días. Cronistas del siglo XVIII como Francisco Cárdenas Valencia, Juan Díaz de la Calle y Antonio de Solís, consideraron la villa de Santa María de la Victoria como memorable debido a la tan comentada batalla de Centla, en la que el Conquistador Hernán Cortés venció a los guerreros maya chontales de Potonchán y otros pueblos prehispánicos aliados el día de la Anunciación de 1519.
El cronista Bernal Díaz precisa en las fuentes afirmando con claridad que después de ganado Potonchán y darle el nombre de villa de la Victoria, es ésta misma villa que habría de poblarse en los años posteriores en el mismo lugar. Santa María de la Victoria fue la villa que habría de poblarse varios años después de la conquista de México, y era un asentamiento portuario-costero ubicado cerca de la desembocadura del río Grijalva en aquella época.
La Victoria permaneció alrededor de 120 años, y entre las cosas que ayudaron a la permanencia se mencionan en diferentes textos; se le consideraba un puerto de mar, la garganta de la provincia de Tabasco; una vía necesaria para el trato comercial de los navíos de su majestad y de comerciantes particulares. La ubicación de Santa María como población costera, cercana al mar a “media legua” ( unos 2.2 km.), según las Relaciones Histórico Geográficas, y sobre un brazo del Grijalva, no sólo se hace mención en los textos, sino que también puede apreciarse en la primera cartografía realizada por Melchor de Alfaro Santa Cruz en 1579, quien la ubicó al oriente de una formación peninsular bordeada al norte por la Mar del Norte (Golfo de México), al oriente por el mismo río Grijalva, al sur por el brazo del río llamado de Taxagual (El Trapiche) y al occidente por el río Chiltepeque (río González). (Mapa de la Provincia de Tabasco por Melchor de Alfaro Santa Cruz, 1579, (Archivo General de Indias, Mapas y Planos, ES.41091. AGI//MP-MEXICO, 14).
La villa de Santa María de la Victoria se ha considerado como la primera fundación cortesiana en razón a lo narrado por Bernal Díaz del Castillo en la Historia de la conquista de la Nueva España, así como la Crónica de la Conquista de México de Francisco López de Gómara, de donde se pudo derivar por primera vez el hecho de la fundación de Santa María de la Victoria y narran la posesión en nombre de la Corona española; Díaz del Castillo señala el acontecimiento con estas palabras:
que se puso en el altar la Santa imagen de Nuestra Señora y la cruz, la cual todos adoramos, y dijo misa, el padre fray Bartolomé de Olmedo, y estaban todos los caciques y principales delante y púsose nombre a aquel pueblo Santa María de la Victoria, y así se llama, a la villa de Tabasco.
Ana Luisa Izquierdo señala que seguramente la fundación de Santa María de la Victoria fue un hecho posterior al paso de Cortés por Tabasco y que al establecimiento colonial se le bautizó como Santa María de la Victoria para conmemorar la hazaña en los llanos de Centla. Por consiguiente, no se tienen noticias del sitio hasta seis años después. Se apunta que Cortés envío como capitán a Juan de Vallecillo con instrucciones de conquistar y colonizar a Tabasco en 1525.
Al mencionar algunos aspectos de la villa de Santa María de la Victoria, Izquierdo y de la Cueva, es muy clara al decir que era una villa sencilla y pobre, y nunca se convirtió en polo de atracción para los españoles; los habitantes mantenían un nivel básico de supervivencia y vivían en casas elevadas del suelo para salvarse de los suelos anegadizos y paredes hechas de carrizo, que los mantenían frescos ante el bochornoso calor.
Cuando se cumplieron los primeros 50 años de vida colonial en la villa, sucede que los piratas y corsarios comienzan a merodear las costas de Tabasco, y es en ese momento, que se producen migraciones río arriba de parte de algunas familias. Se logran juntar varios españoles pobres, que no tenían encomiendas, en el sitio de Tres Lomas, contiguo al poblado indígena de Tamulté de las Barrancas y le nombran San Juan Bautista de Villahermosa.
De la misma manera, la imagen de la Bienaventurada virgen de Santa María en la advocación de la Victoria o de la Conquista, que fue venerada en un principio en la reciente fundación española y posterior en Villahermosa, fue así como permaneció la primera villa española en la memoria de los pobladores, entre quienes se contaba la tradición de que la habían trasladado a la capital de Tabasco, siendo así considerada la patrona de la villa Santa María de la Victoria y, que se creía que el mismo Hernán Cortés había traído para la conquista. Díaz del Castillo sólo menciona que una vez terminadas las hostilidades en Centla, refiere que la victoria fue conmemorada con la celebración de la misa, y se colocaron en el altar la “Santa imagen de nuestra Señora y la Cruz”, siendo fray Bartolomé de Olmedo de la orden mercedaria, quien celebró la misa. Con estos testimonios no es posible poder afirmar que haya sido dicha imagen de la Victoria que colocara en el altar, puede ser más probable que a dicha imagen de nuestra Señora se hubiese hecho el ofrecimiento por la victoria sobre los habitantes de Potonchán. Es considerable pensar que sí existió una devoción entre los españoles, porque la imagen fue incorporada deliberadamente al ritual fundacional. El hecho de que Cortés llevara una imagen mariana y que ésta fuese colocada en el altar no significa necesariamente que existiera una devoción popular en sentido estricto.
La devoción mariana probablemente se siguió conservando en la memoria del pueblo de Tabasco; es de considerar que haya habido una devoción más formal con una réplica de la imagen de la Victoria que se encuentra en Málaga. La imagen se conservó en la iglesia de San Juan Bautista de Esquipulas. Se habla de que fue retocada en 1860. Fue en la Catedral de Esquipulas que permaneció la imagen hasta la persecución garridista. Así la Real Hermandad de Santa María de la Victoria afirma que: la imagen original de la Virgen de la Victoria traída por los españoles se perdió durante el gobierno de Tomás Garrido entre 1928 y 1934, en el contexto de la campaña antirreligiosa en Tabasco. Se corren versiones de que la imagen de la Victoria probablemente haya sido escondida en alguna casa de familia en esta época.
Origen de la devoción a Santa María de la Victoria (Málaga, España).
En el caso de la patrona malacitana (Málaga, España), representa a la Virgen María sosteniendo al Niño Jesús en su rodilla. Es en su historia y origen donde encontramos el significado de su denominación. La talla fue entregada por los propios Reyes Católicos a la ciudad de Málaga tras su conquista en agosto de 1487, otorgándole la advocación de «La Victoria» en honor y gloria de su triunfo sobre los musulmanes. En la biografía de la talla de esta Virgen se entremezcla la historia con posibles toques de leyenda, formando parte todo ello de una devoción muy arraigada y extendida que también se materializó en el arte.
La Virgen de la Victoria y la toma de Málaga.
Uno de los pilares fundamentales del reinado de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón fue la recuperación del Reino nazarí de Granada, poniendo fin a lo que buena parte de los historiadores denominan Reconquista. Este territorio estaba conformado también por la ciudad de Málaga, uno de los puertos principales en el Mediterráneo, mar que por aquel entonces todavía seguía teniendo un papel fundamental en las relaciones comerciales al no haber tenido lugar todavía el Descubrimiento de América. Por tanto, la toma de Málaga fue una pieza más de la Guerra de Granada, que se desarrolló durante una década, concretamente entre 1482-1492.
La toma de Málaga, como así se conoce a la reconquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos, comenzó el 7 de mayo de 1487 y finalizó el 18 de agosto de ese mismo año. Fue uno de los episodios más duros de la Guerra de Granada, controlado directamente por Fernando II de Aragón, que instaló el campamento en las cercanías, al norte de la población, concretamente en la Huerta del Acíbar. Fue allí donde se gestó precisamente el comienzo de la devoción a la Virgen de la Victoria.
Durante la contienda, la tradición o leyenda sostiene que el Rey Fernando recibió en sueños la aparición de la Virgen María, que le anunció que, con la llegada de unos monjes al campamentos, las tropas cristianas alcanzarían la victoria sobre los musulmanes y se pondría fin al conflicto. En esta ensoñación, Nuestra Señora sostenía a su hijo y ambos estaban coronados, como símbolo de su realeza celestial, acompañados de una palma que simbolizaba el triunfo en la guerra. Daba la casualidad que esta representación era muy similar a la que acompañaba al propio Monarca en su oratorio de campaña.
Dejando a un lado el relato anterior, lo cierto es que hay constancia de la llegada de un grupo de monjes al campamentos del Rey Fernando en agosto de 1487. Se trataba de doce frailes de la Orden de los Mínimos, que había sido fundada hacía escasas décadas por San Francisco de Paula. El objetivo de su viaje era solicitar licencia a los Reyes Católicos para poder establecerse en sus reinos, lo cual sería concedido más adelante. Por el momento, la prioridad era poner fin a la contienda, como así terminó ocurriendo el 18 de agosto de 1487. Los obispos a los que se encomendó la toma de posesión oficial de la ciudad tuvieron como primer objetivo la consagración de la mezquita mayor de Málaga al culto católico, concretamente a la advocación de Santa María de la Encarnación.
En el lugar en el que se había asentado el campamento del Rey de Aragón, los monarcas ordenaron construir una ermita en la que depositaron la imagen de la Virgen con el Niño, a la que dieron la advocación de Santa María de la Victoria, en honor de su triunfo frente a los musulmanes.
El principal elemento de culto en el recién fundado monasterio de los Mínimos en Málaga fue la Virgen de la Victoria. Se trata de una talla de bulto, realizada en madera policromada, datada de finales del siglo XV. La autoría de la obra es anónima, siendo varios los estudios que se han llevado a cabo para tratar de esclarecerlo y atribuirle el nombre de algún maestro. Entre ellos, podemos destacar a Juan de Figueroa, que trabajó como escultor junto a los Reyes Católicos, aunque hay quienes son partidarios de atribuir la talla a Jorge Fernández Alemán, cuyo taller se encontraba situado en Sevilla, teniendo algunas de sus obras facciones similares a la Patrona malagueña.
La primitiva ermita que se construyó por disposición de los Reyes Católicos en el mismo lugar en el que el Rey Fernando había tenido asentado su campamento y donde la leyenda dice que tuvo aquel revelador sueño, fue evolucionando con el paso de los siglos, hasta convertirse en la Basílica, Real Santuario y Parroquia de Santa María de la Victoria que es hoy en día, siendo todavía una de las iglesias más importantes de Málaga, al ser casa y hogar de la devoción a la Patrona de la ciudad.
La actual imagen de la Victoria.
Es así que la para la celebración de los 500 años de la evangelización en Tabasco, se logra un acercamiento con las autoridades de la diócesis de Málaga. El obispo de Tabasco, Mons. Gerardo de Jesús Rojas, envía a Málaga al Pbro. Saúl de Jesús Solís Vera, vicario de pastoral, para adquirir una imagen con motivo de la celebración de los 500 años de la primera Eucaristía en territorio de Tabasco. Esta imagen donada por la diócesis de Málaga fue entronizada en una gran celebración diocesana junto con la misa crismal en abril del 2019, fue presidida la Eucaristía por el nuncio apostólico Franco Coppola, le acompañaron Mons. Gerardo de Jesús Rojas López, sacerdotes y muchos laicos de las parroquias de la diócesis. Esta imagen se conserva en la actual templo de la parroquia de Santa María de Guadalupe en Frontera, Tabasco.
Oración a Nuestra Señora de las Vitorias
Oh, Nuestra Señora de las Victorias, pedimos tu intercesión en este tiempo de problemas y sufrimientos. Intercede ante Dios para darnos la sabiduría necesaria para resolver nuestros problemas y así tomar las mejores decisiones, en bien de mí y de mis seres queridos.
Ruega por nosotros, para que tengamos la fuerza y la voluntad para llevar con buen ánimo nuestras cargas, hasta que podamos volver a sentir el calor y el amor de tu compasión divina.
Míranos con misericordia para que podamos comprender las dificultades de la vida y aprender de ellas.
Mantennos siempre contigo hasta que podamos caminar nuevamente con corazones renovados.
Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Otra oración:
¡Oh Virgen María, Nuestra Señora de la Victoria!
Tú que siempre has intercedido por tus hijos en sus luchas y pruebas, nos dirigimos a ti con confianza y devoción.
En las batallas de la vida, en los momentos de duda y desesperación, guíanos hacia la victoria de la fe, la paz interior y la gracia de Dios.
Protégenos de los peligros físicos y espirituales, aleja de nosotros las fuerzas del mal y fortalécenos en nuestra lucha para vivir según la voluntad de Dios.
Danos fuerza y valor para superar los obstáculos, sé nuestra guía y esperanza en el caminar diario, y llévanos de tu mano hacia el amor de tu Hijo Jesucristo. Amén.
Oración de Santa María de la Victoria (Málaga)
Santa María de la Victoria, Madre de Dios y Madre nuestra:
Muéstranos a Jesús, camino, verdad y vida de la Iglesia de Málaga que te invoca como Patrona.
Mantén y acrecienta en los malagueños la fe cristiana tantas veces combatida en nuestros días por la secularización y el laicismo.
Haznos sensibles al dolor de los que sufren y cercanos a todas las formas de pobreza en nuestros hermanos.
Te pedimos por las vocaciones al matrimonio, por el fomento del amor a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, la educación de los niños, la formación humana y cristiana de la juventud, el amor y la fidelidad de los esposos, la atención a los ancianos.
Intercede por nuestra Iglesia diocesana de Málaga y por toda la Iglesia universal, que todos los cristianos crezcamos en fidelidad al Evangelio.
Concédenos, también, abundantes vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada.
Te lo pedimos a ti, Santa María, modelo de vida cristiana. Unidos a ti llegaremos a la VICTORIA definitiva que Dios nos ha concedido por los méritos de Jesucristo, nuestro Señor. Amén. (Con licencia eclesiástica).
Recopilado por: Pbro. Emmanuel Alejo